En este mensaje, el Pastor Luis señala una serie de enseñanzas que de aplicarlas podrían ser de gran beneficio en nuestro diario vivir.
En este mensaje, el Pastor Luis señala una serie de enseñanzas que de aplicarlas podrían ser de gran beneficio en nuestro diario vivir.
Introducción:
a) Lamentablemente, en este mundo los fuertes/poderosos se aprovechan de los débiles
Eclesiastés 4:1
1 1 Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol; y he aquí las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolador.
b) La situación de abuso e injusticia es tan agravante que algunas personas prefieren morir o no haber nacido
Eclesiastés 4:2-3
2 Y alabé yo a los finados, los que ya murieron, más que a los vivientes, los que viven todavía. 3 Y tuve por más feliz que unos y otros al que no ha sido aún, que no ha visto las malas obras que debajo del sol se hacen.
c) En algunas ocasiones, la injusticia o el abuso se origina como resultado del progreso de los demás
Eclesiastés 4:4
4 He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
a) Con relación al trabajo, este mundo está dividido en dos tipos específicos de personas: los haraganes, y los esforzados
b) Los haraganes esperan que todo se les dé y no hacen nada para progresar
Eclesiastés 4:5
5 El necio cruza sus manos y come su misma carne.
c) Los esforzados hacen todo lo necesario para llenar sus necesidades, pero a veces se les pasa la mano
Eclesiastés 4:6
6 Más vale un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu.
a) Se debe trabajar teniendo un propósito en la mente (a quien deseo beneficiar con mi trabajo)
Eclesiastés 4:7-8
7 Yo me volví otra vez, y vi vanidad debajo del sol. 8 Está un hombre solo y sin sucesor, que no tiene hijo ni hermano; pero nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se sacian de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo.
b) Debemos ser capaces de alcanzar un punto de satisfacción en nuestro trabajo
Eclesiastés 4:7-8
7 Yo me volví otra vez, y vi vanidad debajo del sol. 8 Está un hombre solo y sin sucesor, que no tiene hijo ni hermano; pero nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se sacian de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo.
c) Debemos asegurarnos de qué disfrutamos nuestras vidas
Eclesiastés 4:7-8
7 Yo me volví otra vez, y vi vanidad debajo del sol. 8 Está un hombre solo y sin sucesor, que no tiene hijo ni hermano; pero nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se sacian de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo.
a) Debemos trabajar unidos
Eclesiastés 4:9-10
9 Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. 10 Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.
b) Debemos cultivar una buena relación matrimonial
Eclesiastés 4:11
11 También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo?
c) Debemos enfrentar las batallas de la vida juntos con los demás
Eclesiastés 4:12
12 Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.
a) Sin importar nuestra edad, debemos practicar la sabiduría, la inteligencia y la ciencia
Eclesiastés 4:13-14
13 Mejor es el muchacho pobre y sabio, que el rey viejo y necio que no admite consejos; 14 porque de la cárcel salió para reinar, aunque en su reino nació pobre.
b) Como parte de la realidad de ser sabios no nos engañemos cuando veamos que muchas personas nos siguen
Eclesiastés 4:15
15 Vi a todos los que viven debajo del sol caminando con el muchacho sucesor, que estará en lugar de aquel.
c) Eventualmente nos seguidores falsos nos abandonarán
Eclesiastés 4:16
16 No tenía fin la muchedumbre del pueblo que le seguía; sin embargo, los que vengan después tampoco estarán contentos de él. Y esto es también vanidad y aflicción de espíritu.