Cómo Apoyarnos Espiritualmente como Hermanos

El Pastor Luis señala que, en algunas ocasiones, las personas no tienen necesidades físicas, sino necesidades emocionales o espirituales. Frente a esto, destaca tres aspectos de cómo Apoyarnos Espiritualmente como Hermanos.

Notas del Sermón

1 TESALONICENSES 3:1-13

Introducción:

  • Algo que Dios ha enfatizado grandemente en mi mente y en mi corazón en los últimos meses es la realidad que en la iglesia somos una familia.
  • Hay tres cosas específicas que como familia debemos practicar, la comunicación, el compañerismo y la cooperación.
  • En el área de la comunicación, es muy importante saber que está sucediendo en las vidas de las personas a nuestro alrededor.
  • Es necesario mencionar que la comunicación siempre va en dos vías: se puede preguntar o se puede dejar saber.
  • En el área del compañerismo debemos asegurarnos en que podemos estar juntos y compartir la vida cada vez que tengamos una oportunidad.
  • En el área de la cooperación debemos ayudar cada vez que podamos a que los miembros de la familia puedan llenar sus necesidades básicas.
  • Es importante comprender que, en algunas ocasiones, las personas no tienen necesidades físicas, sino necesidades emocionales o espirituales.
  • Hoy estaremos compartiendo el mensaje titulado: “Cómo Apoyarnos Espiritualmente como Hermanos”
I. Primero, para apoyarnos espiritualmente como hermanos debemos mostrar interés por conocer lo que está sucediendo en las vidas de ellos

a) Nuestro interés por nuestros hermanos debe ser más grande que nuestro propio bienestar

1 Tes. 3:1
1 Por lo cual, no pudiendo soportarlo más, acordamos quedarnos solos en Atenas,

b) Nuestro interés por la condición espiritual de nuestros hermanos debe ser evidente

1 Tes. 3:2
2 y enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe,

c) Nuestra advertencia con relación a la realidad de que pasaran tribulaciones debe ser muy clara

1 Tes. 3:3-4
3 a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos. 4 Porque también estando con vosotros, os predecíamos que íbamos a pasar tribulaciones, como ha acontecido y sabéis.

II. Segundo, para apoyarnos espiritualmente como hermanos debemos saber dónde se encuentra cada uno de ellos en su caminar espiritual

a) Es necesario conocer sus batallas espirituales  

1 Tes. 3:5
5 Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano.

b) Es importante ser mutuamente confirmados en la fe

1 Tes. 3:6-7
6 Pero cuando Timoteo volvió de vosotros a nosotros, y nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor, y que siempre nos recordáis con cariño, deseando vernos, como también nosotros a vosotros, 7 por ello, hermanos, en medio de toda nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados de vosotros por medio de vuestra fe;

c) Es necesario tener una carga espiritual por la condición espiritual de ellos

1 Tes. 3:8
8 porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor.

III. Tercero y último, para apoyarnos espiritualmente como hermanos debemos interceder los unos por los otros todo el tiempo

a) Debemos rogar a Dios para que podamos tener compañerismo con nuestros hermanos

1 Tes. 3:9-11
9
Por lo cual, ¿qué acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios, 10 orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe? 11 Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros.

b) Debemos interceder por el crecimiento espiritual de nuestros hermanos

1 Tes. 3:12
12 Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros,

c) Debemos rogar a Dios para que nuestros hermanos permanezcan fieles al señor hasta que Cristo regrese

1 Tes. 3:13
13 para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.

IV. Conclusión y aplicación
  • La vida cristiana es mucho más fácil cuando somos apoyados espiritualmente de manera regular por nuestros hermanos en la fe.
  • Nuestros corazones siempre deben estar dispuestos para apoyar espiritualmente a nuestros hermanos.
  • Para poder apoyar espiritualmente a nuestros hermanos en algunas ocasiones, tendremos que relegar nuestras propias necesidades a un nivel secundario, y enfocarnos en las necesidades apremiantes físicas, emocionales o espirituales que ellos podrían tener.
  • Nuestro interés por la condición espiritual de nuestros hermanos debe incluir el explicarles la necesidad de tener que pasar por una variedad de tribulaciones como cristianos. Si no les informamos de esta realidad bíblica, les estamos haciendo un daño espiritual.
  • Todas las personas que hemos tenido la oportunidad de crecer espiritualmente un poco más que los demás debemos tener un interés genuino por saber dónde se encuentran en su caminar espiritual y es nuestra responsabilidad facilitarles todas las herramientas necesarias para que puedan seguir creciendo en la fe.
  • Es nuestra responsabilidad y privilegio ser el mentor de alguien.
  • Todas las personas que hemos depositado nuestra fe en Cristo Jesús somos bendecidas cuando nos esforzamos por edificar espiritual y emocionalmente las vidas de los demás. Interesantemente, las personas que construyen las vidas de los demás, de forma intrínseca sus vidas también son edificadas y sus corazones se llenan de gozo.
  • Una de las maneras más poderosas de apoyarnos espiritualmente es intercediendo por nuestros hermanos en la fe.
  • Debemos interceder de manera regular por todas aquellas personas que están creciendo en su fe, de manera gradual. Debemos interceder por su fidelidad, por su lealtad y por su servicio en la obra del señor.
  • El apoyo físico, emocional, y espiritual que les proporcionamos a nuestros hermanos en la fe es indispensable para que las personas que tienen una relación con el Señor puedan llegar a crecer en su fe, y eventualmente ellos mismos se conviertan en personas que apoyen a los más débiles en la fe o personas que apenas están iniciando su caminar con el Señor.
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