Como cristianos debemos recordar que ya nuestro Señor nos modeló con excelencia la necesidad de perdonar.
Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.
Lucas 23:34
“Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Esta expresión de Jesús no se refiere a que sus ejecutores no entendieran el daño que le hacían, sino, a que no comprendían las implicaciones de sus acciones. Jesús nos modela el perdón aun en el momento más difícil e injusto de su vida terrenal.
Ya en la conclusión del Padre Nuestro, Jesús les había enseñado a sus discípulos la trascendencia e importancia de perdonar: “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mateo 6:12).
Y, si por alguna razón, a sus discípulos les había quedado alguna duda, Jesús añade dos cláusulas esenciales: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas (Mateo 6:14-15).
Como cristianos debemos recordar que ya nuestro Señor nos modeló con excelencia la necesidad de perdonar. Un hijo de Dios debe imitar el ejemplo exhibido por Su Señor. Si usted no ha aprendido a perdonar, todavía tiene mucho que aprender de Su Señor. Es fácil hablar del perdón, lo difícil es poder hacerlo en el momento específico en que nosotros estamos pasando por alguna situación específica de injusticia y traición en nuestras vidas. Perdonar no es opcional. Es la única manera en la que Dios nos puede perdonar a nosotros nuestros pecados.
Foto de Priscilla Du Preez 🇨🇦 en Unsplash
Este material ha sido escrito por el Pastor Dr. Luis M. Mendoza. Si desea hacer copias o reproducirlo, favor de contactar al escritor. Todos los Derechos Reservados.©